No se puede juzgar dos veces el mismo delito

Jesucristo cargó sobre sí el castigo que merecen nuestros delitos y pecados. Quien confiesa sus pecados, reconoce el justo veredicto de Dios sobre los mismos, y se acoge al sacrificio sustitutorio de Cristo, no tendrá que someterse al juicio de Dios que viene sobre el mundo, porque no se puede juzgar dos veces el mismo delito.

P.F. Obed

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