La rendición de la voluntad

Lo que Dios quiere respecto de los que le aman es llevarnos hasta el punto vital de decir: "Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya", la rendición total de nuestra voluntad a Él. Sólo Cristo lo hizo. Sólo Cristo en nosotros y nosotros en Cristo lo podemos hacer. Así es que llegamos a ser 'alabanza de su gloria'.

P.F. Obed

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